Afro Bogotá

Foto: Laura Beltrán
Foto: Laura Beltrán
Por: Walter Antonio Cobos Hernández
Publicado el 10 de noviembre de 2017

Obra: Relatos del Birreino; Orika
Compañía: Retóricas Negras II – Benkoz
País: Colombia – Bogotá
X Festival Danza en la Ciudad
Fecha de función: 9 de Noviembre de 2017
Teatro: Teatro Jorge Eliécer Gaitán

 

En el escenario artístico más céntrico y emblemático de Bogotá, el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, se evidenció una masiva participación de niños y niñas, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad; un público que se reunió para presenciar no sólo el resultado de un proyecto escénico sino la apuesta por construir una Bogotá intercultural, donde es posible reconocer a sus habitantes desde la diferencia y sus oportunidades de Ser en la ciudad desde el movimiento.

La velada, que estuvo a cargo de la compañía Retoricas Negras II – Benkos, es un colectivo que, desde el área de Poblaciones – grupos étnicos del IDARTES, emerge en el marco de una Residencia Artística, junto con una comisión creativa liderada por Jean Paul Zapata, autor de la novela gráfica Benkos; proponiéndose compartir al público, la diáspora a la que fue sometida la cultura Afro que hoy por hoy, habita la cotidianidad de los días bogotanos.

El proceso, nominado como formativo desde la apertura de la ceremonia, recogió el diálogo de un grupo de jóvenes de distintas localidades de Bogotá, quienes guiados por el saber dancístico de tres artistas formadores (Francisco Hinestroza, Edelmira Massa y Jairo Cuero) y la visión del artista plástico Jean Paul Zapata y  su equipo (Carmen Gil, Camilo Giraldo y Pepe Salas); lograron concretar una puesta en escena orientada a recrear, desde de la danza, el universo de dos personajes transcendentales en la tradición Afro: Benkos, primer general negro de la Américas y Orika, su hija.

La historia, que pasó a un segundo plano, enalteció sucesos donde se entendía la conexión entre cuerpos Afro con la mar, la tierra y el fuego; escenas que develaron las acciones y rituales diarios dibujados y encarnados en el movimiento negro; a la par se vivenció un grupo de Afro-bogotanos con el puño levantado mostrando sus costillas inflarse por la respiración agitada, reclamando desde el proscenio, un lugar para su cuerpo y su voz. Esta protesta dirigida a los espectadores permite pensar, que tal evento, puede ser una oportunidad para la interacción desde la diferencia. Las escenas dejaron ver, entonces, cómo la comunidad Afro transita una ciudad constituida por la interacción de cuerpos en movimiento.

Hay que decir, que el público asistente parecía sumido en la misma energía que los bailarines durante su actuación, tanto, que se permitieron subir al escenario, sobre el final de la obra, y completar la idea de la puesta en escena: una ciudad intercultural desde la danza, una ciudad que entiende que el cuerpo es un lugar desde el cual se puede pensar y expresar. Este es el resultado de una urbe nutrida por el arte en los últimos tiempos, una que camina hacia la posibilidad de conectarnos. Sin duda la obra logra su propósito: integrar bailarines y espectadores en un mismo sentimiento: nuestra Afro-bogotanidad.