Conversaciones con Cuca Taburelli

Foto: Archivo personal Cuca Taburelli
Foto: Archivo personal Cuca Taburelli
Por: Raúl Parra Gaitán
Publicado el 26 de noviembre de 2017

TRES ENCUENTROS CON LA DANZA CONTEMPORÁNEA DE COLOMBIA

Cuca Taburelli, bailarina y coreógrafa argentino-colombiana, nace en Córdoba (Argentina), en la primavera de 1940, época donde comienza su trashumancia: cambios de casas, de ciudades, de escuelas, de amigos, de barrios; dice ella: “que a pesar de todo, pude terminar con buenas calificaciones la escuela primaria y la secundaria, y me hice Maestra de la Normal”. Durante el bachillerato completa algunas materias exigidas por la Universidad de Buenos Aires para ingresar a la Facultad de Medicina. En los cursos de extensión, ofrecidos por esta institución, descubre el mundo del movimiento y la improvisación, poco tiempo después la danza será su único centro de atención.

Su formación en danza moderna la inicia con María Fux, Cecilia Bullaude, (1960-1963) y profundiza con Ana Kamien (Improvisación y técnica 1968-1973), Fredy Romero (técnica Graham 1974-1975) y en el Martha Graham School de Nueva York (1980 y 1981), danza clásica con Roberto Giachero (1968-1970) y danza española con Luisa Pericet en Argentina. Profesionalmente comienza a bailar en Buenos Aires en 1969, en el Teatro Payró, con el espectáculo Taim.

La presencia de Cuca Taburelli en el medio de la danza contemporánea de Colombia ha sido fundamental. Entre las muchas instituciones educativas, artísticas y culturales a las cuales ha pertenecido están: como maestra de la primera escuela de danza moderna existente en el país El Estudio, espacio por donde pasaron los que hoy en día son considerados los pioneros de la danza contemporánea de Colombia, Martha Ruiz, Carlos Jaramillo, Peter Palacio, Sonya Rima, Claudia Cabanzo, Rafael Patiño, entre otros; como docente en la Universidad Pedagógica Nacional (1978-1981); el colegio Juan Ramón Jiménez (1978-1979); pionera y coordinadora Académica del programa de Danza Contemporánea de la ASAB (1994-1995); tallerista del programa de Formación de Docentes de Artes del Distrito (1994), realizado por la Universidad Nacional y el Ministerio de Educación; docente de la Universidad Javeriana (2007-2010); y del programa de Formación a Formadores del Ministerio de Cultura (2009, 2010 y 2014). Como reconocimiento a su trayectoria, dedicación y aportes a la danza en Bogotá, el 12 de noviembre de 2010, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, le rinde merecido homenaje. En 2013 recibe la nacionalidad colombiana.

El presente texto es fruto de varias charlas con la maestra Cuca Taburelli, quien de forma amplia habla sobre el estado de la danza contemporánea en Colombia. Está dividido en tres partes que dan cuenta sucintamente de cada una de las tres estadías realizadas por ella en nuestro país, conjuntamente con la revisión del libro publicado por la maestra Taburelli y de algunos documentos publicados en físico y en la web de su autoría. Las preguntas que guiaron, en general, estas charlas-entrevistas pueden resumirse en las siguientes: ¿Qué encontraste de danza contemporánea en cada uno de los tres periodos que has estado en Colombia? ¿A qué personas del medio artístico y cultural conociste y con quienes trabajaste? ¿Qué producciones, talleres, cursos y eventos realizaste durante cada permanencia? En consecuencia, el documento contiene las percepciones del medio artístico de los tres periodos de tiempo respectivos, especialmente de la danza contemporánea, que Cuca Taburelli describe generosamente.

 Primer encuentro (1976-1982)

Salí de viaje por carretera hacia Ecuador y Colombia, cuando empezó el golpe militar en Argentina, donde para mi sorpresa, encontré que a los artistas se les pagaban honorarios por sus presentaciones. Una de las primeras personas que conocí al llegar a Colombia fue a Fanny Mikey, quien me ofreció una red de contactos, que me ayudaron a permanecer en el país. Entre los primeros eventos que realicé están la conferencia sobre la Danza Moderna (1977), auspiciada por la Embajada Argentina, en la sala de la fundación Gilberto Alzate Avendaño, cuyo moderador era el maestro Jacinto Jaramillo; la inauguración de la sala Tayrona del Centro Colombo Americano de Bogotá, hecho que abre mi contacto con la Embajada de Estados Unidos, donde conozco a la señora Beatriz de León, encargada de asuntos culturales. A través de ella se posibilita el encuentro con las compañías de Jennyfer Müller (1980) y Alvin Ailey (1981).

Como precursores de la danza contemporánea en Colombia se encuentran los esposos Irina Brecher (Rumania) y Rafael Sarmiento (Colombia), quienes desde 1973 fundan el primer centro de formación de bailarines en técnicas modernas del país, la Academia de danza El Estudio (1973-1986), donde se ofrecían cursos técnicos de Graham, ballet clásico y jazz.  El lanzamiento de esta escuela se realiza en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional (1975), contando con el respaldo de la Academia de ballet Gloria de Lozano (Lagos & otros, 2014). Aunque, en 1977, ingresé a El Estudio para entrenarme, terminé dando clases, ya que Irina al enterarse que yo había estudiado técnica Graham, me propuso continuar con este curso. En esta escuela un equipo de profesores se encargaba, junto a ellos dos, de ofrecer los cursos: María Elisa Gómez, Consuelo Salazar, Rafael Patiño, Augusto Vélez. También llegaban maestros invitados como Gabriel “el” Israel de la California University. En El Estudio el ambiente era muy agradable y en general todos los profesores teníamos constantes reuniones para hablar de metodología y planear las clases.

Antes de ingresar a El Estudio conocí a Carlos Jaramillo, luego de mi espectáculo en el Teatro Colón: Recital de danza moderna (1976), quien por ese entonces era bailarín de la compañía de Delia Zapata. Unos años más tarde, Jaramillo tenía un grupo de bailarines con el que ensayaba en la academia, éste fue el inicio de su futura escuela y compañía Triknia Khabelioz. Posteriormente (1979), conocí a Peter Palacio, quien venía de estudiar danza clásica en Barranquilla, e ingresó a la escuela.

Teníamos todos grandes inquietudes por viajar a Nueva York a profundizar en el campo de danza, por ejemplo: Carlos Jaramillo estudia en The Ailey School y The Martha Graham School of Contemporary Dance (1980); Claudia Cabanzo y yo también en el Graham. Peter Palacio emigra luego a Estados Unidos donde estudia danza moderna y clásica, junto a Irina Brecher se convierten en una magnífica pareja de baile y fundan la Lotaro Dance School en Miami.

Entre los espectáculos realizados por la escuela, recuerdo el del auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional (1978), donde se presentan varias piezas, entre las que se encontraba una versión de Adorations de Martha Graham.

El primero de los espectáculos que hice con bailarines de esta escuela está el realizado junto a Claudia Cabanzo, Catalina Macías y Carlos Jaramillo, Concierto de danza moderna (septiembre 22, 1979), en la Universidad Javeriana. Espectáculo que estaba compuesto por: un solo mío, coreografía de Gabriel “el” Israel; un dúo mío con Carlos Jaramillo, un dúo de Claudia y Catalina, coreografía mía; y un cuarteto. Posteriormente, en la Sala Ermon, presentamos Noche de danza (1980), a partir de las muestras finales de jazz, improvisación y danza moderna que se ofrecían en El Estudio.

La partida de Irina a los Estados Unidos (julio 1980), la no presencia de Rafael Sarmiento en el último espectáculo de la academia, el aumento de clases de gimnasia, que ayudaban de forma importante con el sostenimiento del local, marcaron el momento de separarme de esta escuela. De esta manera, para el siguiente año, comienzo en la Academia de Ballet Connie, impartiendo tres clases de Graham por semana, con cada uno de los dos grupos que tenía. Creamos y produjimos la pieza Preludio para un final (1981), con la música de la Consagración de la Primavera de Stravinsky, con un equipo de bailarines entre los que se encuentran: Claudia Cabanzo, Josué Cardoza, Jairo Mora, Rafael Patiño, Erena Peña, Katia Regueros, Álvaro Restrepo, Sonya Rima, Martha Ruiz, Consuelo Salazar, Consuelo Sierra, José Suárez, Doris Vargas, Marta Velazco, Margarita Zaidiza.

En 1980 ocurre un hecho extraordinario en mi vida, la Compañía de Pina Bausch se presenta en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán con dos programas diferentes, yo asisto al segundo donde se presenta Kontakthof (1978). Quedé muy sorprendida, era la primera vez que veía en escena a bailarines portando vestidos de trajes y calzando zapatos, me preguntaba quiénes eran, por las cosas magníficas que hacían en escena, ese lenguaje escénico relataba cosas de la vida, pero de otra manera, jugaban situaciones cotidianas pero bailadas, teatrales, de verdad. ¡Qué conmoción! Luego de mi viaje a Nueva York, y al conseguir una entrevista con Pina Bausch, por intermedio del Instituto Goethe, me fui a Wuppertal en enero del año siguiente (ver foto 4).

Unas semanas después regresé a Bogotá a cumplir con unos compromisos pendientes: clases en la Academia de Ballet Connie y la creación de una pieza junto a Constanza Duque, Una más (1982), que estrenamos en el Teatro Nacional. En septiembre de 1982, viajé definitivamente a Alemania donde permanecí hasta 1994.

Segundo encuentro (1994-1996)

Este segundo encuentro inicia mucho antes de mi llegada a Colombia, con los diferentes correos sostenidos con Álvaro Restrepo, para mi regreso como coordinadora del énfasis de danza en Bogotá. Luego de la presentación de su pieza Rebis, (Prato, Italia, 1992), inician las conversaciones que giran en torno al posible regreso a Colombia, que se concretan ese mismo año en Hamburgo para el proyecto escuela de danza contemporánea, para lo cual debería hacer un contrato de trabajo con Colcultura. Ese mismo año, participé como profesora del Primer Taller Nacional de Danza Contemporánea, que organizó Colcultura y permanecí una corta temporada en Bogotá. Me presenté, con la pieza Ich gehe (Voy), en el Teatro la Candelaria.

En enero de 1994 se realiza una reunión de trabajo en la ASAB, en la que se encontraban, entre otros, Norma Suárez (México), Marina Villanueva (Cuba) y Restrepo, luego de la cual comencé a trabajar en el énfasis de Danza Contemporánea del Programa de Artes Escénicas. A pesar que no había firmado ningún contrato, ni habían horarios, ni había casi nada organizado, comenzamos las clases. Luego de algunos meses, gracias a la ayuda de Organización Internacional para las Migraciones-OIM, para la obtención de una visa permanente de trabajo por cinco años, pude hacer un contrato.

De otro lado, y durante la administración de Michelle Goldstein como Agregada Cultural de la Embajada de Francia, se firma un convenio de colaboración artística con Francia y como parte de este intercambio tuvimos, en 1994, como maestros visitantes en el Énfasis al analista del movimiento Hubert Godard, a los bailarines y coreógrafos Dominique y Françoise Dupuy, la bailarina Marie France Delieuvin y al coreógrafo Hervé Diasnas, quienes dieron diferentes talleres para estudiantes, profesores y bailarines de la ciudad. De la misma manera, se realizan las audiciones para estudiar en el Centro Nacional de Danza Contemporánea (CNDC) de Argers, a bailarines colombianos. La audición realizada en Bogotá da como ganadores a Jorge Puerta Armenta y Jaime Flor. Dentro de este mismo convenio, se inicia el proyecto El Puente (1997) que convocaba bailarines colombianos y franceses en una compañía, y que da inicio a lo que luego se llamará más tarde el Colegio del Cuerpo.

Dado que el énfasis no contaba con un registro ante las instituciones respectivas y que existía la posibilidad que fuera cerrado, junto a Epifanio Arévalo, Carlos del Cairo y otros profesores, realizamos diversos documentos y reuniones en la Universidad Distrital, logrando finalmente legalizarlo. Una de las consecuencias, luego de la legalización, es que dentro de un programa solamente podía existir un coordinador, y como la carrera de danza era solamente un énfasis, mi cargo como coordinadora de danza desaparecía y, como es de suponerse, finalmente nunca fui nombrada. Al no tener un contrato de trabajo, a finales de 1996 me marcho a la Argentina.

Viajé de Argentina, exclusivamente para ver la muestra final de los primeros graduados de la ASAB: Emilsen Rincón, Nubia Barón, Yoanka Sayer, para el cual fui jurado. Este montaje de fin de carrera, Esperancia (1998), dirigido por Humberto Canessa, estaba producido por la integración de los diferentes programas de formación de la academia. Seis estudiantes de artes musicales crearon y realizaron la música, seis estudiantes de Artes Plásticas se ocuparon del vestuario, la escenografía y la utilería (Nullvalue, 1998).

Es muy triste saber que este programa ya no funcione más, y la verdad me ha producido un profundo dolor su cierre definitivo, ya que éste fue creado con muchos esfuerzos. Nadie puede dudar que durante los veinte años de funcionamiento, el programa de Danza Contemporánea de la ASAB se encargó de formar muchos intérpretes-creadores, algunos de los cuales fundaron varias de las actuales compañías independientes de danza contemporánea en Bogotá.

Tercer encuentro (2006 –actualmente)

En el mes de diciembre de 2006 me entrevisto en Bogotá, con Elena Sterenberg, directora del Departamento de Artes Escénicas de la Universidad Javeriana, para un concurso como profesor de planta de medio tiempo, en la facultad de Artes, el cual obtuve. Para enero del año siguiente inicio el trabajo, ofreciendo los cursos electivos, abiertos a todos los estudiantes de la universidad. Entre mis obligaciones como docente debía realizar un proyecto de investigación y me propusieron hacerlo sobre la historia de la danza en Colombia. Para la realización de este proyecto ideé el reciclaje de mi pieza Preludio para un final, con diferente generaciones de bailarines, como medio para mostrar la historia de la danza a través de los cuerpo formados en diferentes épocas. A pesar del entusiasmo del Decano de ese momento, Juan Antonio Cuellar, el proyecto no fue aceptado, ya que la recreación de piezas no se considera, académicamente, investigación en historia de la danza. Esta y otras dificultades administrativas prepararon mi retiro de la institución en 2010.

Para noviembre de 2009, participo en la acción performática con la que se cerraba el II Festival de Mujeres en Escena por la Paz, La Pasarela, que estaba dirigida por Patricia Ariza. En este encuentro a mujeres provenientes de diversos espacios artísticos y sociales: teatro, danza, música, performance, activistas, madres de familia. Para el espectáculo Los maestros de maestros bailan (abril 29 de 2010), realizado por Cesar Monroy y Los Danzantes, en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán, retomo el solo de danza realizado para La Pasarela, Como Madame Bovary, acompañada de la música de Liliana Felipe.

De 2009 y hasta 2010, junto al diseñador Felipe Camacho, estuve trabajando en la escritura, diseño, producción y publicación de mi libro biográfico Una valija de vida. Cuarenta años de danzateatro, 1969-2009. Paralelamente, y en colaboración con Javier Gutiérrez (puesta en escena), Roberto García (música), Carolina Bejarano (video), realizamos la creación de la pieza Cuarenta minutos, en la Casa del Teatro Nacional, collage hecho de diferentes piezas de danzateatro de mi autoría (foto 6).

Este último encuentro ha sido muy rico en experiencias y encuentros. En el taller (2006) ofrecido en el Ballet Ciudad de Bogotá, conocí a Jorge Enrique Bernal, quien poco después ingresa a estudiar danza en la ASAB. Más tarde, luego de varios años de haber leído y releído el libro Movimiento-Yantra de Henri Michaux, me propuse hacer una pieza. Creada a partir de fragmentos del libro, de imágenes literarias y pictóricas, Rostros-Rastros (2014), se realiza en colaboración con Jorge Bernal como co-creador e intérprete, Rosario Jaramillo en las voces en off y Felipe Camacho en el video. En dos temporadas estrenamos en la Futilería, casa de la compañía Cortocinecis.

Si en mi primer periodo en Colombia, solamente era posible ver compañías de danza extranjeras, en este tercer periodo encuentro un florecimiento extraordinario. Para mi admiración encuentro excelentes bailarines y coreógrafos bogotanos y de otras regiones del país, en que se puede decir que la danza contemporánea en Colombia prendió fuertemente. Una de las primeras compañías independientes nacionales fue Cortocinesis, quienes producen sus propias creaciones, o piezas creadas por coreógrafos invitados. Desde que llegué les he seguido el rastro y me pregunto: ¿por qué estas compañías que tienen una larga trayectoria creativa, no tienen un subsidio permanente?

Entre los creadores que encuentro están aquellos que continuaron trabajando desde la etapa de El Estudio y el Ballet Connie, como Marybel Acevedo, de quien tuve la oportunidad de apreciar algunas de sus piezas, realizadas para el Festival Universitario de Danza Contemporánea de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, que me parecieron bastante buenas. También, admiré mucho histórica y coreográficamente su obra: 48.9 pasado meridiano (2006). De otro lado, la compañía Danza Común, que ha luchado por mantenerse a través del tiempo, con producciones constantes. El Colectivo Carretel, jóvenes egresados de la ASAB, que producen cosas maravillosas, como Cuatro Puntos (2007), donde con un mínimo de elementos construyen un relato, de un excelente trabajo de destreza física.

De la misma manera, Tercero Excluido de Natalia Orozco; Kalamo danza, de Edgar Laiseca; Sankofa Danza Afro de Rafael Palacios; L’Explose de Tino Fernández, Adra Danza de Martha Ruiz y Objets-Fax de Ricardo Rozo y por supuesto Maldita Danza, de Jorge Bernal, son de las compañías independientes que siempre tengo placer de ver.

Debo decir que, como tarea semestral, me propuse ver todos los trabajos de grado de los estudiantes de quinto año de danza contemporánea de la ASAB. Tarea que cumplí fielmente, al igual que la de asistir a los estrenos de los premios y becas otorgados por el Ministerio de Cultura e Idartes.

Para terminar, quisiera destacar todos los apoyos institucionales: becas de creación de varios formatos, festivales, la Bienal Internacional, entre otros, hechos que han servido para que la danza contemporánea se posicione cada día más en el país. De esta manera, al observar cada uno de los periodos, podría decir que: si en el primero de ellos, encontré un solo grupo de danza; para el segundo, ya había al menos diez pequeñas compañías independientes; en esta tercera, las proporciones llegan al centenar. La Danza Contemporánea se ha tomado el país y, esto es algo que me emociona mucho.

Diciembre de 2015

 

Referencias Bibliográficas

-Lagos Andrés, Carvajal Bibiana, Atuesta Juliana & Roa Margarita (2014) Huellas y tejidos. Historias de la danza contemporánea en Colombia, Bogotá, Ministerio de Cultura

-Los Danzantes Industria Creativa y Cultural (2014) Maestra Cuca Taburelli, en https://www.youtube.com/watch?v=dh4m3JAUx-Y

-Nullvalue (1998) Drama de espera y ansia, en http://www.eltiempo.com/ archivo/documento/MAM-746690, agosto 16 de 1998

-Taburelli Cuca (2010) Una Valija de vida, cuarenta años de danzateatro, Colombia, Cuca Taburelli, Torreblanca Agencia Gráfica

 

* Raúl Parra Gaitán: Bailarín e investigador en historia de la danza. Es docente de planta de la Universidad Distrital FJDC de Bogotá. Ha obtenido la maestría en Estética e Historia del Arte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (2012), la Especialización (2005) y la Licencia (2002) en Artes del Espectáculo, mención danza de la Universidad París 8. Es ganador de la Beca de investigación en danza de MinCultura (2008 y 2014). Ha sido Coordinador de Artes Escénicas de la Universidad Distrital. Ha publicado varios artículos en libros y revistas especializadas en Colombia y Francia, y el libro: El Potro Azul, Vestigios de una insurrección coreográfica (2015).